OBSERVACIÓN

El elemento clave de su pedagogía es la observación. Maria Montessori decía: “No me sigáis a mí, seguid al niño”. Dependiendo de lo que el adulto observa, se adoptan las medidas apropiadas. Ser un buen observador requiere de un entrenamiento y hay una serie de aspectos que hay que considerar:

  • Liberarse de ideas preconcebidas, juicios, prejuicios y preferencias.
  • Atención, concentración, paciencia y consistencia; aceptar lo que está enfrente sin interferencias del pasado.
  • Silencio de la mente, estar siempre en el presente.
  • Controlar impulsos del adulto, de modo que se permita que el niño se manifieste.
  • Observar lo general y el detalle.
  • Seguir la intuición y desarrollar la precisión.

AMBIENTE PREPARADO

El ambiente denominado “Montessori” se crea como resultado de la observación y de un trabajo personal de transformación por parte del adulto que acompaña. Se trata de un clima de concentración con los estímulos adecuados para motivar las ganas de aprender en el niño. En ese contexto, se facilita y estimula la disposición natural de los niños para experimentar y este impulso innato por aprender de forma libre no tropieza con ningún tipo de barrera física o psíquica. Las características de estos ambientes se pueden resumir del siguiente modo:

  • Los niños se sienten cómodos, libres, respetados, acompañados, nutridos…
  • Se ofrece la gama más amplia de posibilidades de aprendizaje al niño, de modo multisensorial.
  • El adulto aprende a mirar el mundo con ojos de niño para diseñar su ambiente.

El ambiente físico tiene las siguientes características:

  • Hay luz natural en un espacio diáfano y libre para el movimiento.
  • Los muebles están a la altura de los niños, son ligeros y resistentes.
  • Hay materiales de desarrollo seleccionados al alcance de los niños.
  • Es un lugar tranquilo y, a ser posible, en contacto con la naturaleza.
  • Tiene una temperatura y condiciones de humedad adecuadas.

El ambiente psíquico, que el adulto crea con su presencia y en base a su trabajo personal, es del siguiente modo:

  • No hay una intervención innecesaria, el protagonismo es de los niños.
  • Lo que es obvio para el adulto no lo es para el niño.
  • El guía usa la intuición y el sentido común.
  • El niño necesita tocar, desplazarse, ir y volver, marcar rutas y establecer un orden de movimiento.

Las claves del ambiente Montessori son la repetición, el equilibrio, el orden, el silencio, la precisión, la salud mental, el movimiento, el respeto mutuo y la libertad.

ETAPAS DE DESARROLLO

“Cada etapa es base y fundamento de la siguiente. Si una no se satisface, se seguirá arrastrando toda la vida”. Maria Montessori.

De los 0 a los 6 años, y de los 12 a los 18 años, hay grandes cambios físicos, fisiológicos y psicológicos. Son etapas en las que se desarrolla una gran creatividad. De los 6 a los 12 años, y de los 18 a los 24 años, se perfecciona y asienta el aprendizaje. Los grupos en las aulas o salones Montessori se distribuyen de 3 en 3 años, de acuerdo a las etapas de desarrollo en que se encuentran los niños.

 

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